La renta variable está mostrando una recuperación notable desde comienzos de año. Tras un diciembre extremadamente volátil, los mercados han optado por una visión más optimista respecto al crecimiento económico. Si bien puede ser cierto que se ha ralentizados, también lo es que la economía continúa creciendo y los fundamentales se mantienen sólidos.

De hecho, los últimos resultados empresariales arrojan datos positivos en Estados Unidos, pero también en España, tanto por ingresos como por Beneficios por Acción (BPA), por lo que no parece que la recesión de la que tanto se está hablando recientemente, esté a la vuelta de la esquina.

En el caso de la renta variable española, el principal referente, el índice IBEX, se revaloriza un 8,45 por ciento. No está entre los mejores del mundo, pero ha conseguido recuperar el nivel de 9.200 tras llegar hasta los 8.500 el pasado diciembre.

La categoría de fondos de inversión VDOS de Renta Variable España, que invierten en acciones españolas, se beneficia de esta recuperación con una rentabilidad media en el año de 7,72 por ciento. De una selección de fondos de gestoras nacionales, con la mayor calificación VDOS, el fondo AZVALOR IBERIA es uno de los que obtienen un mejor dato por rentabilidad, con un 7,41 por ciento desde el 1 de enero pasado.

Referencia su gestión a los índices General de la Bolsa de Madrid (85%) y PSI 20 Total Return (15%), lo que nos indica claramente una asignación menor a acciones de compañías portuguesas. De acuerdo con su política de inversión, al menos un 75 por ciento de la exposición total de la cartera del fondo corresponde a renta variable de cualquier capitalización y sector, de emisores de España y Portugal, sin que la inversión en valores de emisores españoles exceda el 90 por ciento de la exposición a renta variable.

AZVALOR IBERIA sigue una filosofía de Inversión en Valor. Con una visión a largo plazo, invierte su cartera en compañías a un precio inferior al de su valor intrínseco, en lo que se conoce como margen de seguridad en este estilo de inversión. El objetivo de gestión es obtener una rentabilidad satisfactoria y sostenida en el tiempo.

Cuando invierten, actúan con racionalidad, sin dejarse llevar por las emociones, aplicando el estilo de valor o Value Investing, donde el tiempo juega a su favor y la paciencia es un factor clave. Buscan aprovechar las ineficiencias a corto plazo entre precio y valor para intentar maximizar los retornos de sus inversiones a largo plazo, minimizando en la medida de lo posible pérdidas permanentes.

Dedican todo su tiempo y esfuerzo a buscar y analizar compañías de gran calidad, invirtiendo en buenos negocios, que cuenten con ventajas competitivas sostenibles en el tiempo y elevados Retornos sobre Capital Empleado (ROCE). Han de ser compañías que estén dirigidas por un buen equipo directivo, que vele por los intereses de los accionistas, y cuyo valor intrínseco no esté reflejado en su precio de cotización.

El fondo esta gestionado conjuntamente por Álvaro Guzmán de Lázaro y Fernando Bernad Marrasé, ambos procedentes del anterior equipo de gestión de Bestinver. Antes de fundar Azvalor, Álvaro fue gestor de Bestinver Asset Management durante 12 años. Empezó su carrera profesional en 1994 en la división de auditoria de Arthur Andersen (Madrid) para después continuar en Bankers Trust en París. En 1997 fue analista de Bolsa en la gestora Value Management (Frankfurt) fundada por un ex colaborador del legendario gestor Peter Lynch, una etapa en la que estudió y aplicó las enseñanzas de los padres de la escuela del valor como Benjamin Graham, Philip Fisher, Warren Buffet o Peter Lynch.

A su regreso a España, fue analista en Beta Capital, con especialidad en el sector petrolífero, visitando y analizando la práctica totalidad de compañías españolas cotizadas. De ahí paso al departamento de análisis de Banesto Bolsa, llegando a Bestinver en 2003, donde fue miembro del equipo de gestión hasta Enero de 2015, fecha en la que abandonó la firma. Álvaro es Licenciado en Ciencias Empresariales Europeas, diplomado en Derecho por la UNED y CFA charterholder. Habla francés, inglés y alemán. Desde 1999, es profesor de análisis fundamental en el Instituto Español de Analistas Financieros y en el IEB.

El proceso inversor se basa en un estilo de valor puro, con un enfoque bottom up y sin restricciones en cuanto a la capitalización de las compañías o a la industria o sector al que pertenezcan. Consideran que la vía más segura para obtener un rendimiento adecuado para sus co-inversores es a través de inversiones a largo plazo en negocios bien gestionados, entendibles e infravalorados que cuenten con un potencial significativo a largo plazo.

Intentan reducir su universo de compañías a aquellas en las que existen modelos de negocio sencillos, con buenas ventajas competitivas y difíciles de replicar por la competencia. Dedican todo su tiempo a estudiar compañías, buscando ineficiencias entre precio y valor. Aunque invierten en los mercados, focalizan su atención en el conocimiento a fondo de compañías de calidad y bien gestionadas.

La cartera está formada actualmente por 25 compañías de fuertes convicción, correspondiendo más de un 60 por ciento de ponderación a las 10 mayores. El fondo se encuentra prácticamente al 100% en renta variable, con tan solo un 3,14 por ciento de liquidez, habiendo aprovechado las caídas de final de año para invertir desde niveles del 10 por ciento en liquidez. Los gestores estiman un potencial de revalorización para el fondo de prácticamente el 91 por ciento, comprando euros a 51 céntimos de valor.

Entre las mayores posiciones en la cartera de AZVALOR IBERIA se incluyen acciones de Elecnor SA (11,25%) Galp Energía SGPS SA (9,77%) Tubacex SA (9,10%) Promotora de informaciones SA (6,94%) y la portuguesa Sonaecom (5,96%). Por sectores, Industria (30,46%) Materiales Básicos (22,11%) Consumo Cíclico (17,54%) Energía (13,94%) y Servicios de Comunicación (11,12%) representan los mayores pesos en su cartera.

La evolución por rentabilidad del fondo lo sitúa entre los mejores de su categoría, en el primer quintil, durante 2016 y 2017. Registra a tres años un dato de volatilidad de 12,48 por ciento y de 14,48 por ciento en el último año. En este último periodo, su Sharpe es de -0,69 y su tracking error, respecto al índice de su categoría, de 6,70 por ciento. La suscripción de este fondo requiere una aportación mínima de 5.000 euros, aplicando a sus partícipes una comisión fija de 1,80 por ciento y de depósito de hasta 0,04 por ciento.

Dentro del universo más reducido que supone invertir en el mercado ibérico, están encontrado buenas oportunidades en negocios relacionados con materias primas, como GALP, TUBACEX, Acerinox o Técnicas Reunidas. Para ellos tiene mucha importancia poder invertir con un peso muy elevado en compañías con una familia al frente o con unos equipos de gestión que cuenten con un sistema de incentivos sano. En general, se trata de negocios exportadores, poco afectos al ciclo económico o político español, con caja neta o deuda reducida. Lo que pondera más para el equipo gestor es que cuenten con una gran infravaloración en comparación con los índices.

La rentabilidad obtenida por el fondo durante los últimos tres años, respecto al riesgo incurrido, lo hacen merecedor de la calificación cinco estrellas de VDOS.

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