“Tendríamos que enseñar a los más jóvenes lo que se denomina ‘la octava maravilla del mundo’ que es el interés compuesto”

Carlos Romero, socio y director de inversores institucionales de Azvalor habla sobre los retos que tiene el actual sistema de pensiones y la necesidad de complementar el sistema público con una planificación que permita mantener el nivel de vida en activo a largo plazo. 

 

¿Por qué es importante ahorrar pensando en el futuro, en la jubilación?

Es importante ahorrar ya que tenemos que tener una planificación que nos permita, cuando nos jubilemos, saber qué ingresos tendremos para poder mantener nuestro nivel de vida. Es importante conocer qué fuente de ingresos tendremos. Está claro que todos los que trabajamos estamos cotizando de forma obligatoria a la pensión pública  través de la Seguridad Social y, por tanto, una de las fuentes de ingresos será la pensión pública. Los que pueden cotizar existen pensiones no contributivas que irían destinadas a mantener un nivel de vida básico.

Además de este ingreso tendríamos asociado al sistema de pensiones el pilar 2, que es que la empresa aporte al empleado y, el tercer pilar, que sería la aportación individual. Estos dos últimos no son obligatorios como sí lo es el primer pilar. Lógicamente puede haber otro tipo de ingresos como ventas de alquiler de vivienda, ventas de un fondo de inversión, seguro….etc, pero la realidad es que en E spaña el 70% de los españoles viven únicamente del ingreso de la pensión estatal. De esta forma, me gustaría poner en contexto en qué situación nos encontramos para valorar la sostenibilidad de las pensiones. Vemos que en España vivimos muy bien, tenemos bien clima y buena dieta y eso hace que nos encontremos entre los países con mayor esperanza de vida, en torno a 83 años. Lamentablemente, la contrapartida es que tenemos unas tasas de natalidad más bajas. Actualmente está en 1,2 hijos por mujer en edad fértil cuando en 1980 era de 2,8 hijos. Además, la tasa de dependencia – número de trabajadores por jubilado – en 1980 era de 5 por cada jubilado y actualmente hay 2 por cada jubilado. Se espera que para 2050 sea algo más de un trabajador por jubilado. En España, además, tenemos la tasa de sustitución( media que recibimos en la jubilación en relación a nuestra última nómica)  muy elevada. En este momento esta cifra está en un 80% cuando la media comunitaria está en el 43%.

Las estimaciones indican que para 2050 cobraremos el 50% de nuestra última nómina. Esto, sabiendo que este año en los presupuestos se ha destinado un 40% al sistema de pensiones, hace que la sostenibilidad pueda estar en entredicho., que no haya una visibilidad total y debiera ser conveniente la necesidad de ahorro para la jubilación.

¿Cuándo hay que empezar a ahorrar para la jubilación?

Cuanto antes. La realidad es que tendríamos que enseñar a los más jóvenes lo que se denomina “la octava maravilla del mundo” que es el interés compuesto. Si hiciéramos un ejemplo en el que pudiéramos invertir para nuestra jubilación 5000 euros anuales y obtener un retorno del 10% anualizado, en diez años habríamos invertido 50.000 y habríamos obtenido 85.000 euros.  Si ampliamos el horizonte a 20 años, habríamos invertido 100.000 euros y obtendríamos 315.000 euros mientras que si vamos a 30 años, supondría haber hecho un esfuerzo de 150.000 euros para obtener más de 900.000 euros. Ahí se ven las  bondades de empezar a ahorrar cuanto antes por la magia del interés compuesto.

¿Es mejor ahorrar de forma periódica o esperar a final de año?

Lo más importante es planificar. De hecho, diría que toda aquella persona que reciba un ingreso o nómina debería planificar de forma diferente a como lo hacemos habitualmente. De ese ingreso habría que pensar qué parte queremos ahorrar y el remanente dedicarlo a consumo y ocio. En general, lo hacemos al revés. En este sentido, con esa mentalidad de planificación, una de las partidas más importantes sería la destinada a jubilación y una vez sabemos cuál es nuestra capacidad de ahorro realizar de forma periódica una aportación. De esa  forma estaríamos diversificando en el momento de compra en un producto como un fondo de pensiones.

¿Es sostenible el actual plan de pensiones público? ¿Es una buena idea que todos empecemos a pensar en un plan de ahorro privado de cara a nuestra jubilación?

Ya hemos comentado anteriormente acerca de la sostenibilidad. Hablamos que, de forma estructural, la pirámide poblacional se está invirtiendo. Además hay elementos como la descapitalización del fondo de reserva que en 2011 tenía 65.000 millones de euros y en la actualidad está en déficit; por otro lado estamos en niveles máximos de deuda per cápita, 115% de deuda sobre PIB, lo que convierte a cada español como un deudor de más de 26.000 euros cuando en 2008 eran algo más de 9.500 euros. Esto sabiendo que la partida más importante del PGE es el dedicado a las pensiones hace que tengamos que pensar en ahorro privado.

La fiscalidad de los planes de pensiones: La actual vs la que cambia a partir de ahora.

El gobierno ha propuesto un cambio importante en cuanto a las aportaciones a fondos de pensiones individuales y de empleo. Actualmente se podría invertir hasta 8000 euros o la menor entre 8000 y 30% de los rendimientos netos del trabajo y sobre esa cantidad podrías deducir del marginal en la declaración del IRPF. Actualmente la propuesta es reducir la aportación al plan de pensiones individual hasta 2000 euros y subir a 10.000 euros la conjunta entre el individual y de empleo. Para mí esta propuesta perjudica a la aportación de los sistemas de pensiones individuales, favorece la de empleo pero solo en la capacidad porque la realidad es que no existe un incentivo a la compañía para que promover los planes de empleo. Y, por lo tanto, volvemos a exigir más carga al pilar 1, pensión pública, que de alguna forma puede estar algo exhausto.

¿Cuál es el mejor vehículo para ahorrar pensando en la jubilación: los planes de pensiones o los fondos de inversión?

Los fondos de pensiones, al contrario de la percepción generalizada, no son vehículos muy conservadores que solo invierten en renta fija. Pueden invertir en cualquier filosofía y tienen la misma flexibilidad  que un fondo de inversión para invertir en lo que el folleto le permita. De hecho, en nuestro caso que invertimos fundamentalmente en renta variable, consideramos que el fondo de pensiones es el mejor vehículo y el más alineado con nuestra filosofía al invertir con horizontes temporales de largo plazo que hacen que el inversor se olvide de la volatilidad del día a día y no haga movimientos que puedan perjudicar a la rentabilidad a largo plazo.

Dicho esto para saber si uno es mejor que otro habría que tener en cuenta algunas cuestiones:  1) tener en cuenta el límite para invertir en fondos de pensiones. Ahora el límite son 8000 euros pero el año que viene serán 2000 euros. 2) Situación fiscal de cada uno. Está claro que el fondo de pensiones tiene la ventaja fiscal de poder reducir la base imponible a tu marginal.  En cualquier caso se cree que la fiscalidad de un fondo de pensiones supone un diferimiento de los pagos, algo en lo que no estoy de acuerdo, puede producirse pero si realizamos una buena planificación podríamos planificaros para ello tendríamos que calcular el tipo marginal equivalente y, si en el momento del rescate, rescatamos esas aportaciones habrá sido beneficioso invertir en el fondo de pensiones más que en el fondo de inversión y si es al contrario, más beneficios para el fondo de inversión. En nuestro caso tenemos una herramienta para calcular ese tipo marginal equivalente y ver si compensa invertir en uno u otro.

¿Es mejor elegir un fondo de pensiones específico o invertir en fondos de carácter general?

Es importante tener en cuenta que al invertir en un fondo de pensiones no solo tenemos que pensar en la ventaja fiscal. ES tanto o más importante buscar una buena rentabilidad ya que estamos dedicando ahí una parte importante de nuestro ahorro que será lo que complemente nuestra pensión pública a futuro. Hay que elegir un plan de pensiones específico que se adapte a nuestro horizonte temporal, a nuestras necesidades, que sepamos qué podemos esperar de él pero sobre todo, buscar buena rentabilidad y no sólo fijarnos en el corto plazo y en la ventaja fiscal que produce.