Aprovechamos esta semana la visita a Tu Dinero Nunca Duerme del codirector de inversiones de AzvalorFernando Bernad, para dar un repaso a la marcha de sus fondos y las principales posiciones que, en su día, fueron especialmente polémicas, como las materias primas. “Ni estamos especializados ni lo vamos a estar en materias primas”, decía Fernando Bernad, quien reconocía que, cuando entraron en este sector fue porque estaba muy castigado por el mercado y el análisis en profundidad de los negocios asociados a esas materias primas revelaba un fuerte potencial de revalorización. El tiempo ha terminado dándoles la razón. En cualquier caso, Bernad confesaba que lo que les gusta son los buenos negocios, pero siempre a buenos precios: “Me encantaría volver a comprar BMW a 10 euros por acción. O Shindler, que es una magnífica compañía de ascensores, pero en su momento la compramos a 10 veces beneficios y ahora está a 30.”

Lo que hicieron con las materias primas fue comprarlas en 2016, cuando estaban castigadas y cuando se dispararon las vendieron. “Somos inversores generalistas. A los especialistas, es como el que tiene un martillo y todos los problemas le parece que tienen forma de clavo”, reflexionaba.

Respecto a su apuesta por el carbón en los tiempos de la descarbonización, y su posición en Consol Energy, Fernando Bernad destacaba que “el carbón sigue siendo el 35% del mix de generación del mundo. Y todavía se están construyendo nuevas centrales de carbón en Asia. Es una fuente de energía abundante, muy barata y que asegura una capacidad de generación de más del 90% de las horas del año”, señalaba. Además, decía que “somos conscientes de que el carbón no es el combustible del futuro, pero creemos que no va a desaparecer mañana”. Y ahí es donde reside la virtud de su análisis. “Eso es lo que a veces parece que descuentan el precio de las acciones”, por eso ahora está tan barato. Consol Energy “es la mejor compañía de carbón de EEUU y aporta el 4% del consumo del país. Además, exporta, porque tiene un carbón con una capacidad calorífica de más del doble del carbón tipo en todo el mundo”, resumía Bernad sobre su apuesta por Consol Energy. “Por eso, aunque el futuro del carbón no sea bueo, a estos precios esta compañía sí puede ser una buena inversión.

Era inevitable preguntar a Bernad por el uranio: “Es un sector muy castigado. Y los castigos casi siempre empiezan por algo: Fukushima, acumulación de inventarios, etc. Pero esas narrativas, al final parece que se fijan sólo en lo malo. Y el mercado acaba racionalización los precios”. Explicaba Bernad que llegó un momento en que el precio del uranio descontaba escenarios irreales, como la desaparición total de la energía nuclear. “Ahora esa narrativa está cambiando, incluso por parte de activistas verdes”, recordaba Bernad. En este sentido, confiesa que en Azvalor no necesitábamos ese cambio de narrativa para ganar dinero en Cameco (compañía de uranio en cartera), porque valoraron siempre el peor escenario.

Sobre esta estrategia señalaba Bernad que su posición es siempre la misma, “un camino muy corto al no y otro muy largo al sí” para decidir inversiones para que “cara, ganemos dinero; cruz perdamos poco”. En este sentido, en su análisis una de las posturas más interesantes es la de la búsqueda de las compañías que consiguen llevarse los principales márgenes en cada negocio: “Es el corazón de todo lo que hacemos”, decía Bernad.