Manuel Rodríguez-Arias, Socio y Relación con Inversores de Azvalor, participó el 6 de julio de 2026 en la Tertulia de Mercados de Capital Intereconomía con Susana Criado.
Sobre la temporada de resultados, defendió que su impacto «irá por zonas» y recuperó la frase de Warren Buffett («cuando baja la marea se ve quién nadaba desnudo») para subrayar el valor de la selección. Destacó que las compañías en cartera de Azvalor muestran balances cada vez más sólidos, equipos directivos muy alineados con los accionistas, una cartera de contratos prometedora y una notable mejora de márgenes. Recordó que los resultados de la firma hoy son fruto del trabajo de los últimos cuatro o cinco años y que el equipo dedica cerca del 90% de su esfuerzo a estimar los beneficios de cada compañía a un lustro vista.
En energía y materias primas, señaló que Azvalor ha reducido mucho su exposición. Apoyándose en el Statistical Review of World Energy —los combustibles fósiles siguen suponiendo el 86,5% del consumo primario—, defendió una demanda «imparable» frente a una oferta limitada. Reiteró los tres requisitos de toda inversión de Azvalor: negocio difícil de replicar, propiedad familiar comprometida y descuento extraordinario.
Respecto a la gestión pasiva, alertó de la concentración de los índices —»la mitad de cada euro va a tecnología»— y, con su símil del alumno de sobresaliente frente al que se recupera, defendió comprar buenos negocios infravalorados. Recordó que un gran negocio a una valoración excesiva puede ser una inversión nefasta y citó el aviso de JP Morgan sobre un S&P a PER 23. Concluyó que las carteras de Azvalor ofrecen hoy un potencial cercano al 80%, PER 8 y rentabilidad por flujo de caja de doble dígito.